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LA CRÍTICA EN LÍNEA: UN BREVE VADEMÉCUM

UN REPASO A LOS TEMAS DE VANGUARDIA EN EL MUNDO DEL ARTE

Marco Carta - Classical Music

Musician, MedStudent
11th March 2021

Como usuarios de las redes sociales que se exponen en primera persona en la difusión de nuestro arte, a menudo estamos sujetos al juicio de los demás. Si por un lado esto forma parte de nuestro trabajo, por otro lado no siempre encontramos una confrontación constructiva.

PREMISA: DISTINGUIR EL ODIO, EL TROLLING Y LA CRÍTICA

El odio es la manifestación de odio a través de las redes sociales, y más generalmente a través de Internet, dirigido por un usuario hacia otro. Ocurre a diario, independientemente del número de seguidores que tengamos en las redes sociales que utilizamos. En general, se amplía en función del tamaño de nuestra muestra de contactos. Sin embargo, los artistas pueden verse afectados no sólo a nivel personal o en función de los escritos que publican, sino también por los méritos de su propia obra cuando se publica en línea.

Tener muchos seguidores no hace que el fenómeno sea menos sufrido por la víctima. En virtud de este malentendido, algunos usuarios arremeten contra los que tienen grandes masas convencidos de que no hacen ningún daño y se amparan en que son una gota en el océano. Además, el fenómeno puede llegar a ser muy grave, lo que lleva a una traslación de la violencia del mundo social al real.

El trolling, en cambio, es una forma más mundana de provocación. Puede ser extremadamente molesto, también y sobre todo porque juega con la rapidez (muchos comentarios seguidos, tecleados) y las respuestas cáusticas. A esto se añade la voladura, es decir, el uso de sarcasmos o comentarios ácidos para denigrar al interlocutor, generalmente acompañados de un fuerte consenso en términos de interacciones sobre el comentario. La clave para entender esto último es doble: no sólo hay una confrontación verbal, sino también un sentimiento de superioridad en quienes la utilizan.


La crítica, en un contexto tan contaminado, es muy difícil de rastrear. Entre ellos, hacer una selección de los constructivos es aún más complejo. El trabajo sobre el arte requiere a menudo introspección, silencio, reelaboración, que no se ven favorecidos por el tambor de los contenidos sociales. Sin embargo, no hay que rendirse: la crítica es la sal de nuestro trabajo, sirve para mantener la mente abierta a nuevos estímulos y cuestionar, a veces incluso, los fundamentos de nuestro camino. Saber utilizarlos en beneficio propio y, por tanto, saber distinguir entre un argumento y una discusión, es esencial.


LAS RAÍCES DEL FENÓMENO

Cuáles son las razones que impulsan a la gente común a esta práctica? En general, un sentimiento de frustración mezclado con la convicción de no ser localizable en Internet. Además, la inmediatez del mundo digital aligera la percepción del peso de las propias acciones y sus consecuencias. Está claro que estamos generalizando, las razones profundas son individuales. Sin embargo, algunas dinámicas se repiten con tal constancia que nos permiten trazar patrones, diferentes según el tipo de odio ejercido y el objetivo.


No es necesariamente una práctica ejercida sólo por personas con baja formación, sino también por figuras con alta formación académica. Ciertamente, el contexto polarizador de las redes sociales afecta al lenguaje: hay que ser siempre eficaz, mordaz, con un solo insulto hay que herir y definirse al mismo tiempo. No es desdeñable el impacto que ha tenido la implantación del dislike (YouTube) y las diversas reacciones (especialmente la risa y el enfado) en Facebook, ampliando el abanico de posibles modos de interacción; el enfado ha encontrado definitivamente su contrapartida en una pantalla, al alcance de la mano.


LAS FORMAS DE "RUIDO"

Para los músicos y los artistas en general, saber cómo hacer frente a este tipo de dinámica es esencial para mantener nuestra actividad popular. Las técnicas para hacer frente a este molesto ruido de fondo pueden variar, incluso mucho, dependiendo de con quién estemos tratando. Pero veamos caso por caso.


1. LA NOSTALGIA. El nostálgico es ese sujeto que interviene, comentando, bajo los vídeos de los intérpretes actuales: su presa favorita son claramente los músicos más jóvenes, como posibles receptores de una conferencia no solicitada. Intervienen para decir que no, que algunas piezas no se pueden interpretar así, que hay que volver a las glorias de Segovia, y que hoy se escucha mucha técnica, pero poca música. Son figuras inofensivas, a fin de cuentas, y no tienen ninguna intención especialmente maliciosa. Los más agresivos pueden llegar a emitir juicios inapropiados sobre la técnica, sobre errores que sólo ellos perciben o incluso hacer inferencias sobre el currículo de los que juegan (todos los casos, por desgracia, experimentados personalmente).


2. EL COMPETIDOR. El concursante puede ser una persona sin escrúpulos, dispuesta a jugar el concurso por cualquier medio para imponerse. Suele colgar su propio vídeo en YouTube para un concurso (normalmente para la fase de eliminación) y entra en todos los vídeos colgados por otros concursantes para ponerles un bonito disgusto. A veces puede optar por limitar su acción a unas pocas, o incluso conseguir que amigos y conocidos le ayuden con la misma práctica. El objetivo? Hacer que el comité de jueces se vea influenciado por el número de likes y dislikes bajo los vídeos a la hora de elegir a los candidatos para las siguientes fases del concurso, y en general minar la confianza de sus "oponentes" (de nuevo, una práctica realizada en más de una ocasión).


3. EL TÉCNICO. El técnico es quizás el menos cruel de los tres, tanto que puede ser incluso interesante. Suelen ser colegas músicos, expertos en la materia. Su comentario se caracteriza por un tono cómico, pero no exento de contenido. A veces incluso ofrece sugerencias (normalmente referencias a otros vídeos "mejores"). El problema es el empecinamiento en no querer afrontar una discusión como tal: contestarle es sumamente frustrante, ya que se queda anclado en sus posiciones y no acepta otros puntos de vista, en virtud de la competencia (que posee) que alimenta su tesis. El problema aquí radica en la arrogancia de estos sujetos, que se perciben a sí mismos como portadores de la verdad absoluta incluso en temas artísticos que hoy están en el centro de una animada discusión.


4. VANESE. Esta última categoría se solapa parcialmente con la anterior, aunque tiene sus propias características. La persona vanidosa normalmente vive una vida dedicada al mantra de la productividad, y quiere que lo sepamos. Publica todo lo que hace, sólo que siempre mejor que los demás. La comparación es en términos de cantidad, rara vez en términos de calidad del trabajo. Comenta los estados o vídeos de otras personas de una manera que sólo es relevante en la superficie: el verdadero propósito es promover su negocio y su visión del mundo. En este sentido, la comparación es menos útil que el "perfil" anterior.


LOS EFECTOS

En general, los efectos de todas estas actividades son perjudiciales, a distintos niveles. Si excluimos el odio real, que a veces requiere una intervención externa para determinar la responsabilidad legal de quienes lo cometen, el panorama que nos queda puede seguir siendo deprimente. Nos sentimos frustrados, burlados, desafiados por personas que no tienen, incluso antes de la competencia, la capacidad de interactuar con los demás de manera constructiva.

Además, incluso la corta estancia en cualquier casa de una red social nos expone a la visión tóxica de gente enfadada, pendenciera, de maneras agresivas, debido a la proliferación de la sección de comentarios. Esto se ha convertido en un auténtico feed autónomo, en el que los comentarios se ordenan por número de likes y respuestas: en este juego gana el que más dispara o el que más se divierte.


Por lo tanto, la frustración es el principal efecto. Pero no es la única: la envidia, el miedo a publicar de nuevo y exponerse, la pérdida de enfoque y concentración (a veces responder a los "trolls" puede hacer perder horas de tiempo).


CONTRAMEDIDAS

El trabajo a realizar en estos casos recae, en primer lugar, sobre nosotros mismos. Debemos identificar inmediatamente cuáles son los aspectos sobre los que podemos ejercer el control: la sección de comentarios, las interacciones, la posibilidad de prohibición, la posible presencia de un alimento para la reflexión. Pero tratemos de ir en orden.


1. EL NOSTÁLGICO. No hay mucho que hacer, suele ser difícil proponer una escucha diferente, una nueva expresividad, a quienes son fanáticos de la "vieja escuela": cuando el tenor del comentario lo permite, se puede intentar abrir un diálogo, si nuestro propósito es divulgativo. A veces, ni siquiera esto es suficiente, e incluso pone al interlocutor a la defensiva: en otras ocasiones, se consigue hacer pasar el propio punto de vista de forma efectiva, y de la discusión nos enriquecemos los dos.

2. EL COMPETIDOR. La única solución radical es eliminar la posibilidad de interacción (en YouTube) en el propio vídeo. Alternativamente, hay que aceptar pasivamente esta dinámica, consciente de que estos feedbacks no invalidan los otros vídeos del canal, sino que son, desgraciadamente, una triste táctica inherente a la competencia. Recientemente, muchos concursos internacionales imponen la primera opción en los vídeos de los competidores para evitar cualquier tipo de sesgo y mantener la competición lo más "limpia" posible.

3. EL TÉCNICO. Al mismo tiempo, el más útil y el más peligroso de todos (especialmente para los músicos/artistas en ciernes). La experiencia es a menudo útil como apoyo a la propia tesis, y si las intenciones son buenas, o si uno es lo suficientemente inteligente como para saber filtrar las críticas del tono molesto de ciertos comentarios, puede aportar un punto de vista diferente sobre su trabajo. De manera diferente, sobre todo los más jóvenes, pueden sentirse fácilmente sometidos psicológicamente a sujetos más competentes que ellos, a veces un poco temerarios a la hora de emitir juicios. La principal contramedida la dicta la experiencia: no todo el mundo merece una respuesta. Valoremos nuestro tiempo, que es precioso.

4. EL VANESO. Suele ser mejor mantenerse alejado de ellos. La contribución de estas personas es muy difícil de separar de su necesidad de autopromoción a costa de las críticas de los demás. Promocionarse a sí mismo no es malo, pero denigrar a los demás para hacerlo no es ciertamente la mejor manera.


CONCLUSIONES

La esencia del argumento reside en la búsqueda del equilibrio. Dejarse llevar por los prejuicios y tomar cualquier crítica como un ataque personal es un error. Además, es un error identificar un comentario con quien lo escribe, ignorando a priori la opinión de quienes no tienen nuestra formación. Sin duda, el estudio y la experiencia hacen que sea mucho más probable que se produzca un pensamiento bien fundado, pero cualquiera puede aportar ideas interesantes. Espero que este artículo pueda ser una herramienta, especialmente para los más jóvenes que están empezando a difundir su arte en la red. Cualquier comentario es, en este sentido, bienvenido, ya que un solo artículo nunca cubrirá todo el tema. Así que, expresaos (excluyendo a los trolls, por supuesto)!


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